ChurrOh! no quería ser una churrería. Quería ser un fenómeno.
El encargo llegó con una premisa clara: reinventar desde cero un concepto tan arraigado en la cultura española como el churro, y convertirlo en algo que las generaciones más jóvenes quisieran fotografiar, compartir y, sobre todo, repetir.
El proyecto arrancó con dos ubicaciones simultáneas con necesidades completamente distintas. El local de Plaza de España, a pie de calle, tenía que funcionar como anzuelo: una fachada que detuviera el paso y un interior que convirtiera la curiosidad en consumo. La tienda del centro comercial H2O en Rivas Vaciamadrid planteaba el reto contrario: crear un destino propio dentro de un entorno saturado de estímulos, donde el diseño es la única forma de existir con identidad.
En ambos casos la respuesta fue la misma: convertir el espacio en el primer mensaje de la marca. Antes del producto, antes del precio, antes de cualquier palabra: el espacio ya te está diciendo quién es ChurrOh! y por qué merece tu atención.