Un proyecto de dirección de arte donde cada decisión tiene peso y cada detalle cuenta una historia. Un piso en Getafe que demuestra que el lujo no entiende de códigos postales, sino de criterio. Materiales cuidados, una paleta coherente y una atmósfera que equilibra calidez y sofisticación. Un interior pensado para quien sabe que vivir bien empieza por rodearse de belleza con intención.
Una vivienda en Getafe, Avenida de la Paz, para un particular que quería algo claro: que su casa le perteneciera de verdad. No una versión estándar de lo que debería gustar, sino un espacio con identidad propia, construido desde sus preferencias y su forma de vivir.
El encargo fue de dirección de arte integral: desde la selección de materiales y mobiliario hasta la definición de cada estancia, con especial atención a los espacios de paso que a menudo se descuidan y que en este proyecto tienen tanto protagonismo como el salón.